El pterigión, también conocido como terigio o carnosidad, es un crecimiento anormal de la conjuntiva en la superficie del ojo, que puede afectar tu visión y causar molestias.
La cirugía se realiza con anestesia local, donde se reseca el pterigión, y posteriormente se coloca un injerto de tejido para reemplazar el área donde se extirpó el pterigión. El objetivo es eliminar todo el tejido anormal y prevenir su re aparición.
Requiere suturas, para asegurar una buena cicatrización, que se retiran entre los 12 y 14 días.
Aunque es un procedimiento bastante común y generalmente seguro, como con cualquier cirugía, implica algunos riesgos y posibles complicaciones que deben considerarse.
Riesgos y Complicaciones de la Resección del terigio
- Re aparición del Pterigión
Esta es una de las complicaciones más comunes después de la cirugía de pterigión y puede ocurrir en diferentes grados de severidad.
- Infección
Aunque es raro gracias a los protocolos antisépticos, existe el riesgo de infección postoperatoria que puede ser local o afectar a todo el ojo.
- Hemorragia Subconjuntival
Es común experimentar una hemorragia en la zona de la cirugía, aunque generalmente se resuelve por sí sola sin tratamiento adicional.
- Alteraciones de la Visión
En algunos casos, la cirugía puede inducir cambios en la refracción ocular, especialmente el astigmatismo, debido a alteraciones en la forma de la córnea.
- Problemas Estéticos
En algunos casos, puede haber discrepancias en la coloración de la conjuntiva, que pueden ser permanentes.
- Diplopía
Raramente, la cirugía puede afectar los músculos oculares, causando doble visión (diplopía), aunque esto es extremadamente raro.
Si bien, están descritos estos riesgos, cabe resaltar que generalmente es un procedimiento muy seguro que conlleva varias ventajas que buscan mejorar tanto la salud ocular como la calidad de vida del paciente.